En La Unión, el polideportivo
municipal es mucho más que un equipamiento deportivo. Conocido por todos como
El Poli, es uno de los principales lugares de encuentro del municipio, un
espacio cotidiano donde conviven deporte, ocio y vida social, reuniendo cada
día a vecinos de todas las edades.
La intervención nace con un
objetivo claro: dotar de una nueva identidad a un lugar que ya era un referente
para la ciudad, demostrando cómo, a través de actuaciones precisas y un
presupuesto contenido, es posible transformar la percepción de un entorno
completo.
El proyecto se articula en torno a
dos actuaciones principales, con estrategias diferentes pero complementarias:
El Poli y La Pérgola.
EL POLI
La actuación sobre el edificio de
acceso trasciende la rehabilitación energética para convertirse en una
reflexión sobre su papel dentro de la ciudad. Su condición alargada, situada
entre la trama urbana y el recinto deportivo, le permite actuar simultáneamente
como borde, fachada y puerta de entrada.
El proyecto potencia esta
condición mediante un gesto único y continuo: una nueva envolvente capaz de
unificar los distintos programas —vestuarios, aseos, oficinas y cantina— bajo
una misma identidad arquitectónica. Frente a la verticalidad de las chimeneas y
estructuras mineras que caracterizan el paisaje de La Unión, el edificio afirma
su presencia desde la horizontalidad, construyendo una línea reconocible que
acompaña el espacio público.
La nueva fachada ventilada
cerámica, formada por piezas verticales esmaltadas en un tono verde lima,
introduce un contraste deliberado con los ocres del paisaje minero. La textura
acanalada y el acabado brillante hacen que la luz modele continuamente la
superficie, modificando su percepción a lo largo del día y reforzando la
continuidad de la pieza. Los huecos, cuidadosamente modulados, perforan esta
envolvente dando acceso a los distintos espacios interiores, revestidos con
acabados monocromáticos que intensifican la experiencia al atravesar el
edificio.
Esta fachada se concibe como una
muralla contemporánea; que no separa, sino que conecta. Por ello el acceso se
resuelve mediante un gran umbral abierto a través de una carpintería metálica
plegable que permite eliminar el límite entre la ciudad y el polideportivo. Cuando
permanece abierta, la arquitectura desaparece y el edificio se convierte en un
espacio de transición preparado para absorber tanto el uso cotidiano como los
grandes eventos.
La horizontalidad del conjunto se
ve interrumpida únicamente por una pieza vertical que emerge sobre la cubierta.
Sobre ella aparece un único mensaje: EL POLI. Más que un rótulo, este elemento
actúa como un hito urbano que hace visible el equipamiento desde la ciudad y
consolida una identidad que siempre ha existido en la memoria colectiva de los
vecinos convierte en un espacio de transición preparado para absorber tanto el
uso cotidiano como los grandes eventos.
La horizontalidad del conjunto se
ve interrumpida únicamente por una pieza vertical que emerge sobre la cubierta.
Sobre ella aparece un único mensaje: EL POLI. Más que un rótulo, este elemento
actúa como un hito urbano que hace visible el equipamiento desde la ciudad y
consolida una identidad que siempre ha existido en la memoria colectiva de los
vecinos
Lugar: La Unión
Cliente: Ayuntamiento de La Unión
Escala: L
Programa: polideportivo
Estado: construido
Arquitectura: meii
Equipo: Elvira Carrión, Jose Mª Mateo, Javier Albacete, Andrea Sanabria, Juan Antonio Abril
Fotografía: Hiperfocal
Construcción: Gruexma