El vacío que deja un colegio en el corazón de un barrio cuando se cierra es difícil de llenar. Así ocurrió con este centro escolar de los años 70, construido con los mismos criterios que tantos otros de la época en el sureste español. Con el traslado del programa educativo, la vida y la actividad asociadas al colegio desaparecieron, dejando tras de sí un edificio vacío en medio del barrio.
El proyecto se centra en rehabilitar el edificio no solo desde el punto de vista energético, sino también programático y social. El antiguo colegio se transforma en un hotel, pero no en uno cualquiera, sino en un Hotel + Social concebido para acoger a diferentes asociaciones vecinales y ofrecer servicios tanto al barrio como al conjunto del municipio.
De este modo, lo que era un residuo urbano pasa a convertirse en una pieza activa y esencial del tejido urbano, un espacio con actividad a múltiples horas del día que devuelve vitalidad a un entorno residencial. Se trata de un espacio público que propone una forma de construir respetuosa con el medio ambiente y diferenciada dentro de la trama urbana gracias a sus sistemas constructivos y materiales, consolidándose como un auténtico hito en el paisaje del barrio.
La intervención más significativa fue la incorporación de una nueva fachada ventilada de madera, un “animal print” de pino que envuelve toda la primera planta. Esta piel ligera parece elevarse del suelo, generando una imagen de volumen suspendido que activa social y culturalmente el entorno. La nueva envolvente no solo mejora la resiliencia del edificio, sino que lo actualiza, adaptando cada orientación a las condiciones solares mediante porches o lamas verticales, además de optimizar el aislamiento térmico.
El resto de los materiales refuerzan la apuesta por la sostenibilidad y circularidad: pavimentos de linóleo, revestimientos de OSB y elementos reciclados procedentes del colegio original, como el vallado o las protecciones de la planta baja. El proyecto también potencia la ventilación natural, tanto en la disposición de las salas como con la incorporación de una chimenea solar que mejora el comportamiento bioclimático del conjunto.
Por último, se pone especial atención en la renaturalización del espacio exterior, liberando el suelo del antiguo patio, incorporando nuevos árboles y vegetación, y completando la estrategia con una cubierta vegetal que mejora la inercia térmica y la biodiversidad.
En definitiva, el proyecto se convierte en una declaración de intenciones: demostrar que lo público puede y debe ser ejemplar en todos los niveles. Una arquitectura pensada para el ciudadano, para el barrio y para la ciudad; para las personas y también para el entorno natural. Un edificio que busca ser bello, accesible y eficiente, que combina memoria y futuro para reactivar la vida urbana desde el corazón del barrio.
Lugar: Cartagena
Cliente: Ayuntamiento de Cartagena
Escala: L
Programa: centro comunitario
Estado: construido
Arquitectura: meii
Equipo: Elvira Carrión, Jose Mª Mateo, Javier Albacete, Andrea Sanabria, Juan Antonio Abril
Fotografía: Hiperfocal
Construcción: MGM Construcciones